Opinión sobre el artículo: “Más peligroso ser mujer en México que soldado en Gaza, dice experta de la ONU” publicado en la Jornada

La violencia es un tema de gran importancia, pues como se ha observado en tiempos recientes, probablemente atribuido a la supuesta guerra contra el narcotráfico, ésta ha aumentado. Enfocándose al tema de la violencia contra la mujer, me parece muy aventurado decir que es más peligroso ser mujer en México que soldado en Gaza, pues las cifras que da suceden en un lapso de tiempo mucho mayor y no comparte cifras sobre la guerra que existe en Gaza.

 

Sin embargo es muy importante observar que en un organismo de la talla de la ONU, se compare una guerra y la violencia contra la mujer. En mi opinión para resolver un conflicto de este estilo, debe comenzar con la educación en casa, se debe dejar de enseñar a los niños y niñas que las mujeres solamente sirven para limpiar y cocinar, que no se les debe tocar ni con el pétalo de una rosa, que ellas solamente deben mostrar debilidad y que nunca pueden ser una figura de autoridad.

 

Si los niños y niñas comienzan a verse como iguales, dejando de un lado el machismo y el feminismo, la idea de la caballerosidad y la idea de que todos los hombres son unos “cerdos”, se puede lograr una igualdad entre géneros. Solamente hay que mirar a otros países, como los que se encuentran en el continente europeo, para encontrar una mayor igualdad, incluso países donde la persona con mayor poder es una mujer (Alemania), donde no gustan de que les abran la puerta o les cedan el asiento en el transporte público porque ellas también pueden estar de pie y tienen manos para abrir las puertas (España).

 

También es muy importante como lo menciona Mauro Antonio Vargas en el artículo, dejar de cosificar a la mujer, volverla un objeto sexual. Debemos dejar de poner anuncios en los que las mujeres luzcan atractivas físicamente solamente y comenzar a buscar mayores y mejores metas.

 

En México debemos dejar de simplemente interponernos entre la persona que golpea y la que recibe los golpes, y debemos darle poder a esa persona que es violentada, tanto como para que se defienda sin necesidad de una serie de organizaciones que las estén victimizando y otras tantas que las estén criminalizando. Nadie debe ser violentado, y menos por ser mujer, homosexual, hombre, negro, blanco, etcétera.

 

Resumen por Rafael Quezada Rivera 

 

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