La contaminación de las industrias mineras en nuestro país

La minería es una de las actividades económicas con mayor tradición en México, ya que ha sido practicada desde la época prehispánica; ha estado presente en el desarrollo del país como factor de desarrollo y avance porque se relaciona con casi todas las industrias, entre las que destacan, la construcción, la metalúrgica, la siderúrgica, la química, la electrónica y forma parte de la fabricación de artículos de uso cotidiano, equipo y maquinaria.


 


Actualmente México:

--Ocupa el primer lugar en la producción de plata a nivel mundial.

--Se ubica entre los 10 principales productores de: oro, plomo, zinc, cobre, bismuto, fluorita, celestita, wollastonita, cadmio, diatomita, molibdeno, barita, grafito, sal, yeso y manganeso.

--Es el primer destino en inversión en explotación minera en América Latina y el cuarto en el mundo de acuerdo con el reporte publicado por Metals Economics Group en marzo del 2013.

--Es el quinto país con el mejor ambiente para hacer negocios mineros, de acuerdo al reporte de la consultora Behre Dolbear publicado en abril del 2013.

 

Igualmente, el sector minero-metalúrgico en México:

--Contribuye con el 4.9% del Producto Interno Bruto nacional.

--En mayo del 2013, generó 337,598 empleos directos y más de 1.6 millones de empleos indirectos de acuerdo con el reporte del Instituto Mexicano del Seguro Social.

 

Se debe de tomar en cuenta que el desarrollo y modernización del sector minero lleva consigo implicaciones en el ámbito ecológico. La explotación de yacimientos y beneficios de minerales puede provocar alteraciones o impactar de manera negativa al entorno.

 

La SEMIP, la Cámara Minera de México y la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) definieron prioridades en base al nivel de perturbación ambiental que genera cada fase del proceso de producción en la actividad minera y se publicaron instrumentos de política ecológica. De esta forma, el sector minero se adecúa progresivamente a los principios básicos del desarrollo sustentable, en donde existe un beneficio social asociado a las poblaciones cercanas a las unidades mineras.

 

 

Los proyectos relativos a residuos, específicamente a las presas de jales o relaves, son de importancia significativa; las Normas Oficiales Mexicanas (NOM) se establecen los parámetros que habrán de ser observados para determinar la localización adecuada de una presa, así como los controles que deberán estar sujetos a la construcción y operación de las mismas, hasta garantizar su estabilidad constructiva, evitar la contaminación de mantos freáticos/acuíferos y proteger a las poblaciones de las  posibles lluvias de arena (tolvaneras).   

 

 

Por otra parte, a pesar de las normas ecológicas, principalmente en Chihuahua, Michoacán, Zacatecas, Durango, Sonora, Coahuila, Guanajuato, San Luis Potosí, Hidalgo, Sinaloa, Colima y Jalisco, la actividad minera ha generado por décadas gran cantidad de desechos y contaminación, señala el Instituto Nacional de Ecología en el estudio Tecnología de remediación para sitios contaminados. Este estudio apunta que en general todas las etapas de un proceso minero, con excepción de los estudios preliminares, causan problemas de alto impacto; en las fases de exploración, beneficio, fundición y refinación se generan aguas residuales, desechos peligrosos y emisiones a la atmósfera;  aun así, esta actividad se expande y ya amenaza alrededor de una cuarta parte del suelo nacional.

 

En México, la compañía número uno en producción de oro en México, Goldcorp, tiene una clausura preventiva sobre una de sus minas, Peñasquito, impuesta por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa); donde se debe regular sus procesos para evitar afectación ambiental. Igualmente la Semarnat tiene ubicado al menos 2 sitios donde es urgente atender la contaminación que representa un riesgo ambiental y para la salud de la población); se trata de la mina Pilares en Sonora y la mina Mazapil en Zacatecas.

 

La explotación a cielo abierto y la megaminería subterránea se basan en la remoción de toneladas de tierra, que después se trituran y se filtran con millones de litros de agua mezcladas con cianuro para obtener unos gramos de oro, este proceso aún no es usado por muchas minas; una en la que se usa es en Minera San Xavier, que durante el 2013 utilizó diariamente 32 millones de litros de agua, mezclados con 16 toneladas de cianuro. En el 2010, esta planta consumió 10 mil millones de litros de agua, mezclados con al menos 4 millones de toneladas de cianuro y removió unos 20 millones de toneladas de subsuelo, esto es solo un ejemplo de lo que pasa en el país.

 

La investigadora Sylvia Ubal señala que con la explotación a tajo abierto se crean inmensos cráteres que pueden ocupar más de cien hectáreas y entre 200 y 800 metros de profundidad. Hay contaminación del aire con polvo, combustibles tóxicos, vapores o gases de cianuro, mercurio o dióxido de azufre, se reduce la presencia de agua subterránea, hay eliminación del suelo en el área de explotación y con la supresión de vegetación desaparece la biodiversidad de la zona.

 

 

Se puede aclarar que los estados más afectados de Chihuahua, Coahuila, Durango, Hidalgo, San Luis Potosí, Sonora y Zacatecas, ya que según la Profepa, en 2007 se aplicaron multas por 4.8 millones de pesos porque no se contaba con la autorización de impacto ambiental o por medidas de seguridad. Los aspectos de mayor impacto por la industria minera, es en la parte ecológica y social; a pesar de las normas y regulaciones que se han hecho para evitar o reducir el impacto ambiental, esta industria sigue afectando principalmente en la generación de aguas residuales, contaminación del aire, emisiones a la atmósfera y desechos peligrosos.  

 

 

Resumen por Karen Fernanda Rangel

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